No surgió de la técnica ni de la lógica, sino de un sentimiento profundo que se transformó en circuitos, sensores y código.
Proyecto Hugo es, antes que nada, un acto de amor. La historia de un miedo, de unas ganas enormes de cuidar a alguien, y de cómo ese sentimiento terminó convertido en un dispositivo real, hecho con cables, ideas y un Arduino UNO.
Este dispositivo nació pensado para quien fue el amor de mi vida. El amor no sabe de discapacidad y amarlo a él fue un acto inmenso, real, tierno y leal.
Un día me habló de su abuelo Hugo, que tenía un solo riñón. Pensé que él también podría tener uno de sus riñones afectados. El miedo me apretó el pecho, como si su dolor pudiera ser mío.
No sabía si era cierto, pero igual quise protegerlo. Su historia, su cuerpo, su herencia, todo lo que lo formaba, me importaba. Y entonces nació la necesidad de crear algo que lo pudiera cuidar.
El proyecto lleva su nombre como forma de reconocer esa inspiración y darle continuidad a la huella que dejó: el cuidado, la voluntad y el compromiso con lo humano detrás de lo técnico.
Así fue como, con cables, ideas y amor, nació Proyecto Hugo: un medidor de salinidad, conductividad, temperatura y pH. Solo un circuito, sí. Pero también un acto de amor.
Este proyecto no nació en un laboratorio. Nació en mi corazón. No surgió de la técnica ni de la lógica, sino de un sentimiento profundo, de esos que te atraviesan el alma y te mueven a crear desde el corazón. Pensé este dispositivo para quien fue el amor de mi vida, Agus Nicolás. Para ese chico que, un día, me hizo sentir que el amor no sabe de discapacidad, que alguien podría amarme a mí, aun con mis piernas lisiadas, amarme por mi corazón y mi alma. Decía que me amaba más allá de todo… y yo le creí. Y amarlo a él fue un acto inmenso, real, tierno y leal. Lo amé con todo. Con mi corazón, con mi cuerpo, con mi alma, con mis ganas de cuidarlo como nadie.
Un día me habló de su abuelo Hugo, que tenía un solo riñón. Hablando del tema, pensé que él también podría tener uno de sus riñones jodidos, también pensaba que él podría, al igual que su abuelo, tener un solo riñón. No quería que nada le pase al amor de mi vida. Y el miedo me apretó el pecho, como si su dolor pudiera ser mío. Estaba llena de miedo, pensé que su vida podría estar en juego, que podría morir, quería ayudar, quería mejorar su salud y su calidad de vida, yo me preocupaba, quería cuidarlo. No sabía si era cierto, pero igual quise protegerlo. Su historia, su cuerpo, su herencia, todo lo que lo formaba, me importaba, lo amaba, hasta el día de hoy aún lo amo y en mi corazón él tiene su espacio. Lo miré como quien ama la vida en otro cuerpo. Y entonces, algo nació: la necesidad de ayudar, de crear algo que lo pudiera cuidar.
Así fue como, con cables, ideas, y amor, creé este pequeño dispositivo. Solo un dispositivo, un código, solo un circuito, sí. Pero también un acto de amor. Un intento de cuidar, de acompañar, de ayudar. Por él. Por su abuelo. Por quienes lo necesiten.
No sé si alguna vez entenderá que este proyecto nació por y para él. Pero yo sí lo sé. Y eso, para mí, es sagrado. Con esto, mi amor queda por siempre plasmado. Y además estoy feliz también, de a la gente, poder haber ayudado. 💖
— Paulina Juich
Este proyecto está dedicado a dos personas que lo hicieron posible, cada una a su manera.
Una de las dos inspiraciones humanas de este proyecto. Su figura representa los valores que atraviesan todo el desarrollo del dispositivo: el cuidado, la voluntad y la búsqueda de ayudar a los demás.
El amor que dio origen a la necesidad de cuidar, de crear, de proteger. La razón humana detrás de cada línea de código y cada sensor.